miércoles, 29 de abril de 2015

Práctica Docente

Comenzando con el tercer año del profesorado de Matemáticas, tuve que cursar Residencia en EGB3.  Para poder comenzar con este desafío, el cual era saber si podía pararme frente a un curso con personas que nunca vi para realizar un proceso, que, sistemáticamente, nunca realicé.
Al concurrir al establecimiento, nos encontramos con directivos dispuestos a ayudarnos y a colaborar con las tareas que debíamos desarrollar, pero también nos exigían compromiso, responsabilidad y que nos comportáramos como futuros docentes.  Luego de esta charla, nos presentaron a cada  uno de los profesores que nos cederían su curso para poder realizar las prácticas de enseñanza.  El docente  al cual fui asignado, era una persona mayor, además se lo veía muy serio, con un aspecto de profesor de la antigua escuela (autoritario, con poca paciencia, etc.), pero al mismo tiempo inspiraba mucho respeto. Al comenzar la charla, me sorprendieron dos cosas: una es que era una persona totalmente diferente al que yo me imaginaba (abierta, amable, muy predispuesto al dialogo y respetuosa, etc.) con características muy opuestas a lo que su imagen me decía. Mientras él me orientaba, pensaba como es que siempre prejuzgamos y casi nunca acertamos en nada. Lo segundo fue lo que, al final de nuestra conversación aclaró, y me dejó un poco desorientado, sin saber que haría y casi sin respuesta. Al final de su discurso señaló: ¨No tengo problemas en que hagas tu residencia en mi curso, pero la semana que viene me jubilo y no vengo más.¨ Casi sin pensarlo dije ¨Sí, no tengo problemas¨ sin avaluar si sería capaz de poder llevar adelante este desafío. Luego este me dio todas las indicaciones de cómo seguir clase por clase, los temas, tiempos, fechas y horas que quedaban de clases, antes de fin de año, programa, etc. Inmediatamente después y sin terminar de digerir esta información, hable con el director, ¨Yo no tengo problemas en hacerme cargo de este curso, pero ¿cuando algún profesor tomará las horas de este curso?¨ le pregunté casi suplicando que sea lo antes posible, a lo que me respondió ¨Y esto lleva tiempo, de todos modos, te voy a pedir que si aceptas ayudar a los chicos de este curso, antes de cada clase me pases la planificación correspondiente, de ahí en más va a depender de vos, yo te voy a ayudar, pero tarde o temprano vas a tener que pasar por esto¨. Entonces vi la oportunidad de sacar muchas cosas positivas camino hacia mi futura profesión.






Así de una  manera inesperada comencé con esto, que no solo lo veía como mi futuro trabajo y que después de esta vivencia, lo entendí como un estilo de vida y lo más importante, mi granito de arena, el que tengo la obligación de dar, para contribuir a mejorar la sociedad, que más adelante mis hijas tendrán que transitar. Además de demostrarle a mi familia que podía lograrlo, dejando en claro que se pueden conseguir las cosas, con esfuerzo dedicación y sobre todo con vocación.  






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