miércoles, 29 de abril de 2015

El horario de entrada de clases: ¿Marca responsabilidades?

En una de las tantas materias que teníamos en primer año se nos presenta la situación de demoras al comienzo de clases, pero esta vez no por parte de los estudiantes , que es casi en todo los casos la situación más común. Comenzábamos el primer día de clases de la materia y el docente se retrasa entre 20 y 30 minutos al horario establecido de clase. Esto nos pareció raro y pensamos que le había surgido un inconveniente que causo su demora. 
La clase siguiente, todos llegamos a horario sin dudarlo, pero el docente  vuelve a llegar con demoras. A medida que trascurren las semanas nos vamos dando cuenta que el docente no llega al horario establecido de clases y que su demora ya no es por algún problema extraordinario sino por una decisión individual. Al encontrarnos con esta situación, nos vamos tomando el atrevimiento de llegar con demoras al horario establecido, y aunque llegamos con retraso lo hacemos antes que él, en muy rara ocasión él llega antes que nosotros.
Ya habiendo trascurrido varios meses. Mientras esperamos al docente pasa una situación media rara. El regente de la institución entra al salón a buscar al docente. Ya habían pasado como veinte minutos desde que debía haber comenzado la clase y no lo encuentra. Pregunta - ¿Ya llego? y una compañera responde - No.  Se lo ve medio intranquilo, y hace otra pregunta - ¿Es normal el retraso del docente? , y la compañera responde - Si. El regente sale del salón  medio mal humorado. Al cabo de unos minutos ingresa el docente al aula con cara de enojo, una mirada rara y atrás de él ingresa el regente. La clase se torna en una situación rara. El regente se siente en el fondo del aula, como espectador, y el docente empieza a realizar su magia con cara de esto no es una dictadura, no me merezco  la auditoria. La clase estaba un poco tensa, había pasado algo en el trasfondo entre ellos que se notaba a la legua. Más allá de la tensión que se genero y de la presencia del regente el profesor se luce en su clase.

Todos sabíamos que iba a pasar. Llego el día, era inevitable, la tensión fue parte de la lección. Seguramente el regente sabía que el profesor se iba a lucir en su clase pero igual su presencia era marcadora de la postura institucional y la responsabilidad que se espera de un futuro profesional. La clase llega a su fin. 

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